RITUAL
- 19 nov 2023
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Entonces vos te levantabas después de haber entrelazado los pies para darnos calor y que tu frente haya estado sin presiones por algunas horas. Yo me quedaba jugando con la perra mientras vos dabas vuelta la cama despacio y el juego ya era de a tres.
Mi sonrisa ocupaba el lugar arrugado que habías dejado para irte a la cocina donde seguramente las aromáticas te recibian con un "buen día". A veces te acordabas, y prendías un sahumerio o palo santo, haciéndome sonreír sin saberlo.
Desde la cama escuchaba detenidamente cada movimiento; la pava llenándose, después la tapita y el chasquido del encendedor. Yo seguía girando en el colchón lleno de sensaciones plenas de la noche anterior.
Ahora, el ritual.
La yerba en un costado y dejarlo reposar - ¡ No te apures China ! - Ante mi ansiedad, siempre preferí que lo hagas vos. Y aunque pudiera aprender a esperar a que la yerba este lista, ya era una excusa para verte disfrutar en cada paso de la receta. En ese momento, tu frente también olvidaba todo lo que la preocupaba. Eran el mate y vos. Quizás estaba imaginando todo esto, pero los sonidos me daban la razón.
La bombilla al lado, hasta que todo estuviera listo. El agua en el termo y ese destapar, que sabia que me iba a condicionar por algún tiempo, a recordar esto al escucharlo en algún momento.
Tostadas, dulce de batata y queso. Quizás, algún dulce de leche ocasional. Se acercaba el momento y yo seguía observándote con los oídos. Esperando que se produzca la magia. La tabla que transportaba todo esperaba colgada en la repisa de especieros que habíamos decorado hace un tiempo atrás mientras nuestros sueños estaban en su esplendor.
La perra y yo, esperando en la cama, ahora tendida prolijamente, para que te sientes cuidadoso con todo preparado. Mi pelo era probablemente un desastre universal, pero me demostrabas que no te importaba. Aunque mi flequillo siempre traía miradas extrañas. Entonces estábamos todos. Él, la perra y yo. Las tostadas, la batata y el queso. La cama, la bombilla y el mate. Y ahora, la

yerba ya estaba en su lugar, lista para ser parte de uno de los momentos mas bellos que la vida puede regalar. Tostada para vos, para ella y para mi. Una para vos, dos para ella, media para mi. Una para ella, nada para vos y nada para mi.
Podían pasar cosas terribles, tristes, fuertes, insólitas y hasta sin sentido. Pero en ese momento el mundo hacia click..



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