TORNADO
- 18 nov 2023
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Actualizado: 19 nov 2023
¡Ay! Me estaba escribiendo encima…
Pero tenía respeto y miedo de hacerlo, ¿porque? Por mis verdades y desaciertos.
Soñé que se levantaba un tornado y lo veía a lo lejos por la ventana de mi habitación. Se convertía en caballo, en animales y por último en conejo, pero seguía siendo tornado. Todo era tal cual. Exactamente igual. Pasaba por adelante nuestro y se paraba delante de la casa de la vecina de la vuelta, que justo hace un tiempo se puso una casa de alimento para pajaritos y se ve que también para conejos.
Me desperté por un ruido, me levanté y cuando pegue la vuelta a la esquina para ir a comprar, veo tres jaulas con conejos en la puerta del local. Solo pude sonreír ¿Qué iba a hacer, no?.
Y no me atrevía a escribir porque significaba que estaba de nuevo acá, pero hacerse cargo esta vez es hermoso.
Viajeras y más viajeras no paraban de tocarme el hombro y limpiarme los lentes llenos de pintura y de vapor. No paraban de gritarme por la calle que todo iba a salir bien. Y yo miraba cómplice de pensar: Lo sé. Y no de presumida, sino que esta vez lo sentía. Esta vez, sabía que me gritaban la verdad.
Libros, palabras, momentos. El viaje había empezado. Lo había deseado y lo hice real. ¡Que poder!
Todo se tornaba maravilloso, hasta aquello que quizás podía ser insoportable; El ruido del termo destapándose, la latita de cerveza helada en la heladera, mover los pies en la cama pero tener espacio para hacerlo, una alarma sin mensajes. Todo parecía extraño y hermoso al mismo tiempo. Esta vez parecía real.
Nos perdoné. Nos entendí. Nos miré y nos abracé. Nos guardé en un lugar secreto y prometí sacarnos cuando se pase el tornado.
Solo para mantenernos a salvo.
Y ahora, vuelvo a sonreír. Y todo esto, es real.
14/08/2016 - 23:37hs



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