top of page

ESTRÉS

  • 18 nov 2023
  • 2 min de lectura

Actualizado: 19 nov 2023

Nos miramos un rato largo.

Aunque estaba oscuro, podía ver uno de sus ojos mas claro que el otro. Quizás me lo estaba imaginando por lo que me habían dicho la tarde anterior. Lo cierto, era que nos estábamos mirando y pidiendo ayuda.

La medianera nos separaba y desde que salí por la ventana de arriba no paró de mirar. Dejó de jugar con el plato de aluminio que despertaba a todo el barrio y se quedó mirándome, presentándose, como si supiera que lo quería conocer. Hacía un día había escuchado un rechazo, un grito de desamor, de bronca mal dirigida. Había escuchado que él no decía nada, pero le decían de todo. Me contuve de llorar y salir corriendo en ese momento, porque si lo hacia iba a ser peor para los dos.

Me encontré con los responsables y les dije:

- Lo quiero conocer.. - Hoy no se puede, esta estresado. ¿Viste que cuando a un perro no le das bola se estresa? Bueno, lo tuvimos que medicar pobrecito... -

No supe que hacer ni que decir teniendo en cuenta que ellos también estaban medicados y fuera de cualquier realidad donde pudieran entender lo que estaban haciendo. Entonces, esa noche nos escuchamos. Él, los acordes de mi guitarra saliendo por la ventana y subiendo por los techos del barrio oscuro. Y yo, su lamento de golpes de aluminio. Como un preso contra los barrotes de la celda. Y me asomé y nos miramos. En silencio. Desde mi ventana se puede ver la calle del otro lado de su medianera y a ambos nos distrajo el pasar de otro morocho escurridizo buscando bolsas que romper. A él por el sonido y el olfato, y a mí por su distracción y mi recuerdo; cerré los ojos y sentí el hocico frío levantándome las manos de la mesa en busca de una tostada. Y ví esas patas en el aire con la cola inquieta por la emoción de verme llegar. Abrí los ojos queriendo encontrarla pero vi el cielo negro. Y a Toby del otro lado del patio, que me miraba con su ojo celeste, y con el otro marrón, quizás de Morena, que me veía a través de él.

Se paraba en dos patas contra el paredón como queriendo subir hasta acá a decirme que no me preocupe mientras que yo movía las manos contra la pared como queriendo bajar, buscarlo y salir a caminar por la mitad de la calle, como si todo estuviera bien. Para él y para mi.

Estábamos contentos de habernos conocido. Le pedi que aguante. Y solamente me miró como pidiéndome lo mismo, y se fue a acostar. Y yo también. 2016

(ella es Morena)



Entradas recientes

Comentarios


Tu opinión / sugerencia es bienvenida

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Malena Rossi

bottom of page