top of page

VELORIO

  • 19 nov 2023
  • 2 min de lectura

Silencio


El ambiente se había puesto denso, las miradas cada vez mas intensas. Estaba todo planeado, pero de repente ya nada podía hacerse. Todos anticipábamos que eso podía pasar pero no queríamos verlo.

Últimamente los días se volvían pesados. Tratábamos de sonreír, pero sabíamos que atrás todo se estaba derrumbando y sentíamos como caían los pedazos y lo que había sido hermoso, ahora era parte del escombro ¿Como podía ser?.

Nos habían anticipado que era una probabilidad, pero quisimos pensar que algo podría cambiar con el transcurso del tiempo. Que tener un lugar, un momento, un motivo, podía cambiar las cosas. Pero no quisimos ver. Las ganas de intentarlo pudieron mas.

Se acercaba la hora de visita y los latidos volvieron a ser mas fuertes, el pulso era intenso, la esperanza volvía a aparecer pero duraba muy poco. Las palabras empezaron a salir y todo volvió a venirse abajo. Otra vez. Solo restó mirar y entender que no había mas nada por decir ni hacer.

Silencio.

Era cuestión de tiempo. Luchaba con ese nudo que no me dejaba respirar. Pero los nudos solo tienen un destino: desatarse. Lloré contra mi voluntad. Pero lloré aliviada, porque ya sabia lo que estaba pasando. Porque ya sabia que esto tenia que pasar, porque ya entendía que las cosas tienen que ser así.

No había olor a flores. Era de noche inclusive en nuestras almas.

Salimos al patio para respirar y me di cuenta que el cactus había crecido terriblemente. Cuando todo recién empezaba era chiquito, con forma de dibujo animado, hermoso, como todo lo que pasaba en ese momento. ¿Y ahora? estaba enorme. ¿En que momento dejamos de verlo crecer? ¿En que momento paso todo eso?

Las horas pasaban en silencio y de tanto llorar empezamos a reírnos. Reírnos por estar llorando. Reírnos porque necesitábamos hacerlo ¿Hace cuanto no nos reíamos? ¡y que lindo nos quedaba! Nos habíamos olvidado de como era. Estuvimos tan pendientes de que esto podía pasar que nos olvidamos de disfrutar y de vivir lo que sí estaba pasando.

Pero hoy ya estábamos de velorio.

Daba vueltas por la casa, mordiéndome los labios tratando de entender. Pero no había mas nada que entender. Dentro mío escuchaba el pitido del pulso cada vez mas cerca y mas lento. La lista de planes y posibilidades volaba por el aire en pedacitos.

Nos miramos fijo hasta que el sonido se hizo constante y se apagó. Nos agarramos fuerte de las manos hasta quedarnos dormidos. Cansados de todo esto, pidiéndonos por favor "quedate conmigo".

Trasladamos los cuerpos y los soltamos.

Ya no estábamos ahí. Ya no éramos nosotros.

El momento llegó.

Ahora había que seguir.


Entradas recientes

Comentarios


Tu opinión / sugerencia es bienvenida

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Malena Rossi

bottom of page