top of page

DIA 4 · OBSESIONES

  • 18 nov 2023
  • 4 min de lectura

Consigna: exponé una de tus obsesiones . Todos tenemos temas que nos obsesionan

y las obsesiones son poderosas. Los escritores siempre terminan escribiendo acerca

de sus obsesiones: lo que los persigue, lo que no pueden olvidar, lo que cargan

desde la infancia. Son temas de los que no podemos escapar, cosas que se traslucen

en nuestros textos aunque no nos demos cuenta.

El primer paso es identificarlas. Anotá todas las que se te vengan a la cabeza. Ahora

hacé de cuenta que se acaba de inaugurar un museo de obsesiones en tu ciudad y te

ofrecen un espacio para exponer la tuya, de manera anónima. ¿Cuál elegirías, cómo

la mostrarías al público —a través de un objeto, quizá— y qué diría el cartelito

explicativo?


Con los ojos entrecerrados no me amigo con la idea de irme a dormir sin hacer esta

tarea. Me lo prometí y no me quiero fallar. Estoy tan dormida que me olvidé de

poner el temporizador, pero ya está. Ahora si, todo dispuesto y hasta acá 00:45 seg.


Ayer me quedé con la sensación de no cumplir la consigna y de hacer un relato más

que un listado de 10 cosas que no había observado y aunque terminaron apareciendo esas

cosas, no las enliste, las relaté.

Esta consiga me atraviesa porque me resulta un poco incómoda la idea de exponer

mis obsesiones. Y mientras escribo me doy cuenta de que esto al final es un DIARIO/DESAFÍO más que solo una respuesta a la consiga, pero quizás ahí acaba de salir

una primera obsesión; explicar demasiado las cosas. Lo reconozco y ya no me avergüenza.


Tendría que buscar la definición para “obsesión” pero no me quiero detener yendo a

Wikipedia. En este momento, en esta hoja virtual y durante este rato, mi definición de

obsesión será: No dejar de tener algo en la cabeza y ver cómo todo se va relacionando

alrededor (o eso pareciera). Ser detallista al extremo con esa situación / persona / elemento.


Rápidamente puedo decir que tengo una obsesión con el mate. Podría explayarme

pero todavía no decido si quiero que ese sea mi objeto en el museo imaginario. Así que

sigo. Me obsesiona la magia, el movimiento de las vidas, las “casualidades” (en las que no

creo, pero eso sería para otro texto), las ferias americanas, el último ex (no importa el

momento en que se lea esto), me obsesiona la Luna, los cuadernos, la cerveza, las listas de

tareas, las mariposas, la canción “No llora” de No te va a gustar. Me obsesiona la idea de

entender algunos diálogos que tuve hace poco con alguna persona, desmenuzarlos hasta la

última interpretación para realmente saber que pasó, sin que tenga sentido ya entenderlo.

En realidad lo que me obsesiona es entender las cosas. Me obsesiono con la idea de que la vida pasa muy rápido. Creo que eso más que obsesionarme, me perturba algunas veces y

otras me da vida (Si, así de ambiguo).


Y esta vez, no quiero fallar / me, asique voy a elegir una sola cosa;


Final y definitivamente creo que mi objeto en el museo sería el Mate (con una

luna dibujada y un audio de alguna conversación sonando, porque me cuesta sintetizar y

quiero meter tres en una).

Como enunciado a ese cartelito le pondría:

“Una se hace adulta, cuando se ceba su primer mate sola”

y esta frase me recuerda a esa otra de “El tango te espera” porque creo que el mate también te espera. Creo que para aquellos que no fumamos, a veces el mate ocupa ese lugar. En mi caso, me siento extraña si salgo a la calle sin el mate. Siento que me falta algo. Aunque a veces solo lo saque a pasear y lo tenga en la mochila todo el día con el agua caliente y pesada. Pero sé que está ahí, como compañero, esperando. Se que cualquier cosa “saco el mate acá nomás y puedo parar”. Es un refugio transportable. El mate me invita a mirar, me protege, me silencia y al mismo tiempo me da valor para hablar. Me invita, me transparenta. Me conecta y me saca a pasear. Es al revés. Él me saca a mi. Me espera a la mañana en la mesada siempre dispuesto. A cualquier hora y en cualquier terreno. Sabe encontrar su momento. A veces solo está ahí, en mi mano izquierda mirando el camino. Y aunque ya está frío y cansado, acompaña. Ocupa su lugar. Se lleva todas las miradas, aunque no lo pretenda.Es como un símbolo de intimidad, de postura ante la vida, ver a alguien caminando con un mate en la mano por la calle. Más de una vez nos cruzamos con mateadores y, sin hablar, nos sonreímos como diciendo: Te conozco. Ya sé que estás en la misma.

Si salgo con el mate es como que salgo en una burbuja. Sigo en mi planeta y es

como si nadie pudiera verme, pero al mismo tiempo todos lo hacen. Los miro desde mi

casa, pero en la calle, en una esquina, en la plaza.

El mate es mi casa

Creo que esa sería la leyenda de esta exposición. Y ese cartelito lo haría a mano, porque

también me obsesionan


los colores, las tipografías y los papeles.


Quizás esta vez también fallé a la consiga, pero me voy a dormir tranquila porque

no solo cumplí el desafio, sino que mañana a la mañana voy a releer esto tomando mate.


Misión cumplida.

Buenas noches.🧉



Fecha: 17/11/23

Hora de comienzo: 00.08hs

Tiempo de escritura: 17:06 min

Palabras: 792






Comentarios


Tu opinión / sugerencia es bienvenida

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Malena Rossi

bottom of page