top of page

DIA 12 · HISTORIA DE UN OBJETO

  • 26 nov 2023
  • 3 min de lectura

Actualizado: 1 dic 2023

Consigna: elegí un objeto de tu casa. Escribí su historia.

Los objetos tienen historias personales que solo los dueños pueden contar. A veces esa historia nos antecede, a veces empieza con nosotros. Para la consigna de hoy elijan un objeto de su casa y escriban su historia. Traten de reconstruir todo: de dónde salió el objeto, cómo llegó a sus vidas, de qué maneras interactúan con él, qué significados oculta, qué lo hace importante, o no.


Es que no lo entenderían. Pero puedo intentarlo.

Ni yo sabía lo que significaba hasta que un día la extrañé. No entendí por qué, ni desde cuando, pero la estaba extrañando y la necesitaba cerca. Ese click sucedió cuando muchos kms nos separaban. Quizás porque siempre la tuve tan cerca que nunca pude notar su ausencia. Me tenía acostumbrada a ser esperada, escuchada, acompañada, me dió tiempo y siempre estaba para mi. No sabía que la necesitaba hasta que, aun estando en la situación más incómoda e inoportuna, tuve que pedir por favor: ¿me mandas mi pavita?


Así como me gusta decir “tengo mi vida escrita” hay otro dato que me caracteriza, a veces me enorgullece, a veces me avergüenza, otras me interpela, pero es mio; Me mudé 24 veces en 15 años. Una de esas mudanzas fue a Belgrano, en una portería un poco más grande que un mono ambiente. (Donde después vivió mi papá y apodó “El gorila”, porque es un poco más grande que un mono. Sonido de platillos) Épocas de subte, de artista callejera. Cada día contaba; Si no salía, no cobraba.


Siempre fui amante de las listas, de los cartelitos de colores, de tachar cosas de los calendarios por cumplidas o esperadas. En ese momento, me gustaba jugar a los sobres: Tenía uno para cada actividad, servicio o cosa que quería comprar o pagar. Cada uno tenía escrito con fibrón violeta el monto y cantidad de días necesarios para llegar al objetivo. Volvía de mis dos vueltas diarias en el subte de la línea A y ponía en cada uno el valor correspondiente y tachaba un día más cumplido. Uno de esos decía: pava. (en ese momento no teníamos tanta confianza como para decirle pavita) Pasaban los días y me acercaba al bazar chino de Av. Cabildo y Roosevelt a investigar cuál iba a comprar según su tamaño, su precio, su forma. Todo importaba. También era una época en que no solo el departamento era chiquito, sino que quería que todo lo fuese; La heladerita, el silloncito, la mesita. Y así fue como entre góndolas de medias rayadas y abrigadas de peluchito, perchas, enchufes y cubos rubik, la vi; Toda de aluminio, tan brillosa, tan chiquita.

Ya sin días para tachar, por fin sucedió; Con orgullo y mucho cambio fui al bazar a buscarla.


Si me pongo a pensar ahora, creo que es la relación más larga que tuve y analizando entiendo que es porque ninguna, nunca, le pidió nada a la otra. Nos elegimos en libertad y no hizo falta decirlo. Quizás me excedí tejiendo un gorrito beige para la tapa y adornando su manija negra con otro tejido igual. Quizás estuvo de más hacerme un arito con una pavita miniatura. Puede ser, pero nunca se quejó. Siempre respondió honestamente: Si chilla, es porque agua lista pal mate trae. Ni antes ni después. Siempre justa. Acepta apoyarse en el pasto, en la tierra, en algún adorno también tejido por mi o en el alambre frío y genérico de los apoya-pavas de bazar. Se mudó 6 veces. Adoptó mi forma de vivir. Me observa y me acepta tal cual soy y yo a ella.


No sabía que era especial.

Hasta que noté su ausencia.


Fecha: 25/11

Hora de comienzo: 23:36

Tiempo de escritura:

Palabras: 539


La pavita miniatura fue hecha por @morrito.miniaturas





Comentarios


Tu opinión / sugerencia es bienvenida

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Malena Rossi

bottom of page