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DIA 11 · ME ACUERDO DE..

  • 25 nov 2023
  • 3 min de lectura

Consigna: “me acuerdo de”

Empezá con me acuerdo de. Escribí muchas memorias chiquitas. Si caes en un recuerdo grande, escribí acerca de eso. No frenes. No te preocupes si ese recuerdo ocurrió hace cinco segundos o hace cinco años.

Me acuerdo cuando la señorita Estela me saco un diente que tenía flojo. La señorita Evangelina me llevó al cuarto de los profes (engañada) y me dijo: ¡Tranquila que no te va a hacer nada! Solamente lo va a ver como esta - Y zaz! Afuera el diente.

Al final me hizo un favor, sino iba a seguir sufriendo.

Me acuerdo de cuando me caí en la puerta de la casa de Marcela, la vecina de la derecha; Iba saltando por el caminito empedrado entre la puerta de entrada y el portón y al regreso de ese paseo que duraba 3 baldosas, me tropecé y me rompí la pera con el borde del umbral. Era la tercera vez que me pasaba en diferentes escenarios. Por supuesto que tengo una cicatriz en la pera.

Me acuerdo de la torta de ricota que mi viejo me compraba cuando me iba a buscar al colegio los viernes a las 18hs porque tenía que llegar a las 18.30 al conservatorio de música que quedaba en San Miguel. Vivíamos muy cerca del colegio pero lejos del conservatorio , por eso solamente los viernes, que salía un poco más tarde, era necesario que me busque y como no llegaba a merendar, me esperaba en el auto, con la torta de ricota y algún juguito, en la esquina del colegio, para salir más rápido. El mismo recuerdo me trae el pitido de la radio anunciando que se venía el bloque de “Torre de tránsito”. Era importante para él escucharlo porque al rato tenía que salir para capital a trabajar y siempre le gustó ser puntual. Si había alguna demora en el trayecto, salía mas temprano.

Me acuerdo de acompañar a mamá a trabajar, del yogurt con cereales y de quedarme dormida en las butacas del teatro mientras ella ensayaba la obra de teatro que iba a estrenar en vacaciones de invierno. Me gustaba acompañarla a la mañana, a entregar las entradas gratuitas a la gente que hacía filas de una o dos cuadras ansiosos de retirar su numerito para ese mismo día llevar a su familia al teatro.

Me acuerdo de la prueba de matemáticas que me saque un 9 copiándome de Ingrid que se sacó un 8. Todavía no lo entiendo.

Me acuerdo de los gritos en la casa de Melina a la hora del almuerzo. Ella vivía a una cuadra del colegio y entre turno y turno íbamos, muy seguido, a almorzar a su casa y en algún día de suerte hasta lograbamos dormir la siesta.

Me acuerdo del jugo CITRIC de naranja que me compraba en la UBA, en Ciudad Universitaria, el único año que hice el CBC para diseño gráfico. Jugo que jamas me volvi a comprar porque era un pase directo al baño.

Me acuerdo de los ensayos en la casa de Valentín, donde nos juntábamos con el trío CRP3 para hacer tangos a dos voces. Matecito, charla, un rayito de sol en el living de pared violeta oscuro, las letras escritas y marcadas, los avances de cada semana y todos los planes por venir.

Me acuerdo que cuando, con mi hermana, acompañamos a cantar a mi papá y conocimos “El viejo Almacén”, comimos papas noisette por primera vez. No sé porque nos vistieron iguales ese día. Tenía 10 años aproximadamente y mi hermana 12. Nos trataron como unas reinas; nos sentaron cerca del escenario para verlo bien y el fotógrafo nos prestó una cámara que tenía por ahí. Nos sirvieron “pollo deshuesado con papas noisette”. Al otro día no paré de contarlo en el colegio, omitiendo que estábamos vestidas iguales con ese pulovercito rojo, con detalles de aguayo. Si hoy en dia lo tuviera, creo que lo usaria muy seguido. En ese momento no me gustaba mucho, pero era re calentito y formaba parte de “la ropa para salir”.


Fecha: 24/11

Hora de comienzo: 15:47

Tiempo de escritura: 16.06

Palabras: 638




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